5 LOS PAISAJES DE ESPAÑA

EN EL PRESENTE TEMA VEREMOS LOS SIGUIENTES EPÍGRAFES:

Si algo caracteriza el medio físico de España es la diversidad y riqueza de sus paisajes. Las formas del relieve (cordilleras, volcanes, valles, llanuras…), junto a los ríos y las costas están condicionados por diferentes bioclimas, que dan lugar a una gran variedad de paisajes y ecosistemas terrestres y marinos que experimentan continuos cambios.

Sin embargo, una intervención humana cada vez más intensa pone en peligro en muchas ocasiones la pervivencia de nuestros paisajes. Es importante conocer los elementos naturales y humanos que los configuran, para poder preservar los valores del patrimonio natural y detectar a tiempo las situaciones de grave riesgo ambiental que amenazan su pervivencia.

LOS DIFERENTES CLIMAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

España tiene seis tipos de clima, que le proporcionan una gran variedad bioclimática. En esta diversidad climática intervienen diversos factores:

  • La latitud. Los distintos territorios de España se sitúan entre los 27º y los 44º de latitud Norte, es decir, en la zona templada de la Tierra y cerca de la zona cálida. Por ello predomina la masa de aire tropical, sobre todo en las islas Canarias.
  • La dinámica general de la atmósfera. La Península y Baleares se ven afectadas por el frente polar que forma las masas de aire tropical y polar. Este frente se desplaza de Oeste a Este y, en primavera y otoño, provoca una sucesión típica de anticiclones y borrascas, con frecuentes cambios de tiempo.

El clima de Canarias es más estable, por la influencia de la masa de aire tropical y los vientos alisios.

  • La proximidad o no al mar. Las aguas marinas, más lentas que la tierra en calentarse y enfriarse, moderan las temperaturas y aportan humedad a las zonas costeras.

Por el contrario, en el interior, el efecto continental extrema el frío en invierno y el calor en verano.

  • La altitud. La elevada altitud media de la Península Ibérica hace bajar la temperatura e incrementa el efecto continental.
  • La orografía. Las barreras montañosas del Noroeste y Norte peninsular ocasionan lluvias orográficas o de relieve al paso de los vientos del Oeste y las borrascas atlánticas, que llegan ya secas al interior. Por ello, en el interior las lluvias son más escasas.

También en Canarias, sus montañas volcánicas provocan lluvias en las laderas del Norte, expuestas a los vientos alisios.