EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO
En el Reino Unido, la Revolución Industrial fue paralela a una serie de cambios en la población y en la agricultura. La población inglesa se triplicó en siglo y medio: de 5 millones en 1701 se pasó a 17,9 millones en 1851. El éxito de la industrialización británica puede atribuirse al crecimiento simultáneo de la población y de los recursos agrarios.
La población creció debido a la conjunción de dos procesos: el mantenimiento de una alta natalidad y el descenso de la mortalidad.
La natalidad se vio favorecida por el adelanto de la edad de contraer matrimonio. Desde mediados del siglo XVIII se inició una reducción de la mortalidad, especialmente la infantil, por dos causas principales:
- La dieta mejoró, gracias al incremento de la producción agraria y a los nuevos medios de transporte, que aumentaron la cantidad y disponibilidad de los alimentos.
- Se produjeron avances en la medicina (vacuna contra la viruela de Jenner, 1796) y mejoras en las condiciones higiénicas (uso de ropa interior y extensión de la potabilización del agua) y el jabón hecho de aceite vegetal empezó a producirse en grandes cantidades.
Este cambio de tendencia permitió un crecimiento demográfico sin precedentes, entre el 1,5 y el 2,5% anual. Por eso, los historiadores afirman que se produjo una revolución demográfica, ya que la población pasó de una fase de estancamiento o lento crecimiento a otra de rápida expansión.
El crecimiento de la población dio lugar de inmediato al aumento del consumo interno (los historiadores hablan de una revolución del consumo) y a una sobreabundancia de mano de obra en el campo. Ambas fueron condiciones imprescindibles para la revolución en la industria, que precisaba tanto de esa mano de obra sobrante como de mercados ilimitados.
La muerte en la fuente.
No era difícil por entonces para las autoridades convencer a la población de que judíos o musulmanes eran responsables de las mortandades, dado que a ambas colectividades les afectaban mucho menos ciertas epidemias. Solía decirse que envenenaban los pozos de los que bebían los cristianos, cuando, en realidad, resultaban menos afectados debido a la prescripción religiosa de lavarse.
UNA NUEVA AGRICULTURA
Las nuevas plantas fabriles necesitaban mano de obra que solo podía provenir del campo, donde se concentraba más del 80 por 100 de la población. Para que la industrialización fuera posible, los campesinos debían emigrar a las ciudades, así que la agricultura tenía que estar en condiciones de aprovisionar ciudades cada vez más grandes utilizando menos mano de obra, lo que hubiera sido imposible si no se hubiera incrementado la productividad por hectárea y por trabajador.
Reino Unido también llevaba en esto una ventaja, pues a lo largo del siglo XVIII había hecho una profunda transformación del campo en varios aspectos:
- El sistema Norfolk permitió la supresión del barbecho y dejar la tierra en mejores condiciones para el cultivo, ya que la alternancia de cultivos permitía nitrogenar la tierra.
- En todas las economías del Antiguo Régimen, la tierra comunal era imprescindible para los campesinos más pobres. Se trataba de terrenos de propiedad común y acceso libre, en los que se podían criar algunas cabezas de ganado o aprovisionarse de madera, por ejemplo. Cuando el Parlamento inglés aprobó las leyes que autorizaban la venta y el acotamiento de las tierras comunales (Enclosures Acts), los campesinos más modestos se quedaron sin medios para subsistir.
- Los acotamientos de terrenos comunales afectaron en total a tres millones de hectáreas de la tierra de cultivo inglesa, produjeron una gran deforestación (se talaron los bosques comunales para extender las tierras de cultivo y pasto) y provocaron la ruina inmediata de las familias campesinas más pobres. Estos campesinos pobres tenían que alquilarse como asalariados en las tierras de otros o emigrar a las ciudades, donde fueron la cantera de la que las fábricas extrajeron la mano de obra que necesitaban.
- Por otra parte, había numerosas parcelas pequeñas, lo que hacía poco rentables las inversiones para mejorar los cultivos. Las leyes obligaron a muchos propietarios a venderlas, los burgueses adinerados las compraron y así pudieron hacerse con grandes propiedades agrarias.
- La nueva agricultura producía para el mercado y los propietarios de las tierras buscaban costes de producción cada vez más bajos para sacar mayores beneficios, lo que solo podía hacerse a través de la maquinización del trabajo agrícola. Se introdujeron nuevos tipos de arado (arado Rotherdam), trilladoras (no motorizadas aún), sembradoras como la desarrollada por Jethro Tull o cosechadoras como la del escocés Patrick Bell. Lo que a su vez dejaba sin trabajo a un gran número de campesinos, que también emigraban a las ciudades.
A pesar de la emigración, gracias a las innovaciones técnicas, crecía la productividad por hectárea y por trabajador, que aún se incrementó más con la introducción de nuevos abonos como el guano.
Esta nueva agricultura tuvo que barrer el tipo de propiedad del Antiguo Régimen, en el que los estamentos privilegiados (nobleza y clero) mantenían una gran parte de las tierras en sus manos y estaban sin cultivar grandes extensiones. El señorío jurisdiccional, el mayorazgo y los privilegios de la Iglesia impedían la venta de la tierra y su fragmentación en propiedades más pequeñas. Por esta razón, las revoluciones políticas tuvieron que realizar desamortizaciones para obligar a que las tierras se compraran y vendieran,y pudieran ponerse en explotación.
LAS NUEVAS MÁQUINAS
Tal y como hemos dicho, a finales del siglo XVIII se inició un cambio económico crucial: aparecieron las primeras fábricas, que supusieron el nacimiento de la industria moderna. Poco a poco los talleres artesanales fueron desapareciendo hasta acabar reducidos a la fabricación de ciertos productos minoritarios o de lujo.
La industrialización estuvo acompañada de una innovación tecnológica sin precedentes. Como consecuencia, la fuerza humana o animal fue sustituida de forma progresiva por la fuerza de las máquinas en los procesos de producción. Las innovaciones se limitaron primero al sector de la industria textil y, algo más tarde, a la siderúrgica. Pronto las máquinas se aplicaron a otros sectores industriales, la minería, los transportes y la agricultura.
Este desarrollo de las innovaciones técnicas fue impulsado por las estrechas relaciones entre científicos y fabricantes. Las innovaciones se vieron favorecidas por las enseñanzas impartidas en academias e instituciones privadas de Escocia e Inglaterra, como la Society of Arts de Londres. En estas instituciones se formaron los miembros más cultivados de las clases productivas de la época, quienes adquirieron un asentido práctico» que emplearon después, al aplicar novedades técnicas en la producción agraria e industrial con una clara mentalidad capitalista.
Desde el siglo XVII se venían introduciendo maquinas en el hilado y el tejido del algodón. Las primeras máquinas eran manuales o de tiro animal, y se usaban ya en la producción doméstica. En el siglo XVIII estas máquinas se fueron perfeccionando e impulsando con otro tipo de fuerzas:
- Es el caso, por ejemplo, de la Spinning Jenny, máquina de hilar que había inventado Hargreaves y movida por la fuerza humana.
- O de la maquina de hilar de Arkwrghit movida por molinos hidráulicos, que debía instalarse ya en locales especializados y trabajadores no cualificados.
Pero fue la máquina autopropulsada fue la que revolucionó la producción. Existía desde principios de siglo y se aplicaba al bombeo de agua de las galerías profundas de las minas. Watt la perfeccionó en 1776 para que pudiera ser aplicada a la producción de tejidos transformando el movimiento oscilatorio en otro circular, capaz de mover una rueda. Este principio hacía posible la aplicación de la máquina de vapor a todo tipo de maquinaria industrial.
OTROS FACTORES: POLÍTICA, COMERCIO Y SISTEMA FINANCIERO
El hecho de que la Revolución Industrial tuviese su inicio en el Reino Unido no fue casual. Además del notable crecimiento demográfico y las transformaciones en la agricultura, hubo otra serie de factores que impulsaron el despegue industrial de este país:
- El contexto político e institucional favoreció este gran cambio. El Reino Unido tenía una monarquía parlamentaria. El Parlamento estaba dominado por las clases medias urbanas y rurales, muy activas económicamente, que legislaban a favor de los negocios.
- El país era la primera potencia marítima y comercial del mundo. La pérdida de las colonias británicas de América del Norte desde 1783 (independencia de Estados Unidos) fue pronto compensada por la actividad mercantil en las colonias españolas y portuguesas, que se independizaron a principios del siglo XIX. Los productos británicos encontraron así salida en nuevos mercados. Por otra parte, el comercio contribuyó a la expansión de la industria, al generar unos beneficios que, en muchos casos, se invirtieron en las nuevas fábricas. Desde el siglo XVII Inglaterra había favorecido la libertad comercial y se había alejado del sistema de monopolios comerciales e industriales de otros países. Por esta razón, su economía logró un gran dinamismo. El proteccionismo de los productos agrícolas perduró hasta 1846, pero ese año se aprobó también la liberalización del sector agrario, lo que supuso un enorme impulso para la industria (por la posibilidad de importar materias primas de otros países sin trabas) y para el comercio británicos.
- Por lo antedicho puede suponerse que Reino Unido tenía un volumen enorme de negocios y que esto hizo posible una gran acumulación de capitales, que se invirtieron a su vez en las nuevas plantas fabriles y en la nueva maquinaria. La existencia de una red bancaria bien trabada y de un importante ahorro acabó de dibujar este panorama de dinero acumulado que buscaba en qué invertirse.
EL AUMENTO DEMOGRÁFICO Y LOS CAMBIOS EN LA AGRICULTURA FUERON LAS DOS PRINCIPALES CAUSAS DEL ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.
EXPLICA EN 10 LÍNEAS LOS MOTIVOS POR LOS QUE ESTOS DOS FACTORES FUERON TAN DECISIVOS Y EL POR QUÉ SIN ELLOS NO HUBIERA SIDO POSIBLE LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: